VEJEZ
Grupos sociales y de identificación
Los clubes Inapam promueven la participación de los adultos mayores.
Los clubes Inapam son espacios comunitarios donde se
reúnen e interactúan personas de 60 años y más, en los que se ofrecen diversas
alternativas de formación y desarrollo humano, de corte educativo, cultural,
deportivo y social.
Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores | 31 de julio de 2018
Adultos mayores integrantes de un club Inapam. La finalidad de generar los clubes es promover la participación de las personas adultas mayores, fomentando la organización e intervención en la solución de sus problemas, al tiempo que propicia su permanencia en la comunidad.
La finalidad de generar estos espacios es promover
la participación de las personas adultas mayores, fomentando la organización e
intervención en la solución de sus problemas, al tiempo que propicia su
permanencia en la comunidad.
Para su funcionamiento cuentan con un reglamento específico, que hace que integrantes de los clubes, formen grupos autogestivos, capaces de tomar decisiones y participar activamente en la vida de su comunidad, donde deciden acciones a favor del beneficio colectivo, siempre bajo la orientación y asesoría de la Institución.
Entre las múltiples actividades que pueden realizar
los adultos mayores están: canto, manualidades, zumba, psicología, bordado,
juegos de mesa, pintura, pintura en tela, ajedrez, dominó, danza regional,
alfabetización, taller de lectura, yoga,
paseos y convivios.
Necesidades laborales y de aprendizaje
En México, la edad de retiro laboral está regida por disposiciones legales y por una variación según la ley que la regule, que oscila entre los 60 y 65 años (INEGI, 2000). Sin embargo, al llegar a estas edades hay quienes continúan trabajando, como resultado de un deseo personal, o bien, de la necesidad económica por la falta de seguridad económica en la vejez (Del Popolo, 2001). Lo anterior nos indica que la baja percepción de ingresos por algún trabajo realizado y la falta de cobertura de seguridad social en lo que respecta a jubilaciones y pensiones son factores que obligan a los adultos mayores a continuar trabajando.
Sin embargo, a medida que avanza la edad, el ingreso por remuneraciones al trabajo es el principal medio de contar con seguridad económica, y sólo una pequeña proporción de población con 60 años o más obtiene ingresos por concepto de jubilación o pensión. En este contexto, el apoyo familiar adquiere gran importancia, sobre todo entre los grupos con bajos ingresos y que carecen de apoyos institucionales.
A continuación abordamos la situación de la población económicamente activa y no activa, para avanzar en el análisis de la seguridad económica de las personas con 60 años o más en el Estado de México
La vejez es una etapa de la vida que comienza a los sesenta años de edad. Es una etapa que se encuentra estigmatizada debido a la presencia de diversos cambios físicos, cognitivos y sociales. Sin embargo, es importante reconocer las diversas necesidades de este grupo heterogéneo de la población, cuidar de su bienestar y darles las herramientas necesarias para que puedan lograr una participación más activa en la sociedad. Para ello, es indispensable fomentar la revalorización de la experiencia de los adultos mayores, sus anhelos, sus valores y apoyar su desarrollo personal a través del fortalecimiento de su sentido de vida.
“Nuestros adultos mayores deben tener un papel más activo en la sociedad, evitando sentirse aislados y sin oportunidades de desarrollo”.
Aceptación y rechazo en la etapa de vejez
La vejez trae transformaciones personales de las condiciones físicas, de la independencia económica y funcional, de la modificación de roles dentro de la familia, de la participación en el mercado laboral, del uso del tiempo libre, de la autopercepción y la percepción que los demás tienen de nosotros, entre otras.
Se debe tener claro que la vejez y la edad avanzada no significan necesariamente lo mismo. La edad cronológica no admite confusiones: Una persona, quiera o no, cumple años cada año. Aranibar (2001, p. 8) expresa que "en las edades avanzadas, los tiempos, causas de muerte, presencia de enfermedades, sus formas y efectos, variarán según la clase social y el género".
La edad se puede definir como el tiempo transcurrido a partir del nacimiento en cada ser humano, y está determinada desde el punto de vista físico, psíquico y emocional. En el ser humano, la edad se puede dividir en tres dimensiones:
- Edad cronológica: Agrupada por años, lustros, décadas, etcétera. Considera que todos los sujetos nacidos en el mismo año poseen la misma edad. Aparece como una condición adscrita no modificable por el ser humano, como lo son también la raza o el sexo. Por ende, como variable adscrita, produce automáticamente una posición y una valoración social con determinados derechos y deberes.
- Edad biológica: Determinada por el estado físico, la salud, la vulnerabilidad física y por la disminución de la potencialidad de algunos órganos. Algunas de las variables a medir para determinar la edad biológica son la presión sanguínea, la memoria, la capacidad auditiva o visual, el tiempo de reacción ante diferentes estímulos, entre otros. Esto sugiere un trabajo muy complejo, debido a lo que ya se mencionó en relación con lo particular de cada organismo. La edad biológica no siempre coincide con la edad cronológica, en este sentido es muy difícil identificarla debido a que la primera estará determinada por la calidad de vida, la alimentación, las condiciones de trabajo o el estrés al que la persona esté sometida.
- Edad social y edad legal: Definida socialmente como adecuada para desempeñar determinadas actividades. Una parte de la edad social comprende la edad legal en la cual el sujeto puede desempeñar determinados roles, por ejemplo, a los dieciocho años se le considera ciudadano, tiene licencia para conducir autos, etcétera. La variedad de la edad social no se agota en la edad legal. En el ejemplo de la licencia para conducir, se superpone una edad cronológica, una edad social y una edad legal. Obviamente, el concepto social adecuado no se ajusta cronológicamente y en forma exacta como la edad legal, antes bien, la definición de ella dependerá exclusivamente de normas sociales sancionadas ritual o culturalmente.
La aceptación hacia los otros significa verlos como parte del grupo, aún en sus diferencias. Discriminación, por el otro lado, significa lesionar sus derechos como personas. En el caso del adulto mayor, la aceptación se evidencia en permitirles vivir plenamente ofreciéndoles alternativas que les incorporen de manera no solo productiva sino con un sentido de calidad. Para ellos es importante desarrollar las capacidades necesarias para convivir en armonía con el medio donde se ubican.
Repensar la manera de ver la sociedad actual es el primer paso para modificar las formas de actuar, sin señalar ni discriminar a los seres humanos. Ver al otro, considerándolo, reconociéndonos en el otro, es lo que se necesita como sociedad.
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